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viernes, 20 de febrero de 2009

SIN AIRE. Los casos de Nelson Castro y Liliana López Foresi y la utopía de las dos torres

La noticia periodística del mes
Terminaba enero y al regreso de sus vacaciones Nelson Castro confirmó lo que sabía era una noticia cantada: su programa Puntos de Vista no estaría más en el aire de Radio Del Plata (AM 1030). La noticia del despido/desvinculación del afamado periodista y su equipo y de los roces con los nuevos dueños de la emisora (cuyas acciones mayoritarias son del grupo cordobés Electroingeniería, propiedad de los empresarios Osvaldo Acosta y Gerardo Ferreira que están estrechamente ligados al kirchnerismo) era un rumor a voces desde mediados de enero del que dieron cuenta muchos de los medios periodísticos más importantes, en tirada y audiencia, de la República Argentina.
Tras “separar los caminos” y acordar una justa compensación económica por la rescisión unilateral (por parte de la radio) de un contrato de dos años que finalizaba en 2010, Castro volvió al ruedo periodístico. Desde sus columnas (en los diarios Perfil y La Nación) y ocupando más de 10 minutos a la finalización de su programa televisivo El juego limpio en el canal de cable Todo Noticias (TN del Grupo Clarín) se ocupó de dar explicaciones a su público y hacer su descargo contra la emisora que ni siquiera lo dejó despedirse.
Según el periodista, que es uno de los más críticos del kirchnerismo, los motivos del descontento de la emisora fueron dos coberturas específicas realizadas en la primera quincena de enero. En la primera se hizo referencia a un presunto sobreprecio en una obra pública de tendido eléctrico en la que estaba involucrada la empresa Electroingeniería; y la segunda cuestión habrían sido las críticas coberturas que Castro realiza sobre el kirchnerismo, especialmente la realizada sobre la situación de la salud de la presidente Cristina Fernández tras su descompensación en el mes de enero por la que debió postergar su viaje a Cuba*.
De forma explícita en su racconto de lo sucedido -que también tuvo lugar en el programa Hora Clave (Canal 26, de cable) del periodista Mariano Grondona-, Castro expuso que detrás de toda la escena estaba el plan del “matrimonio presidencial” (como denomina a la presidente y a Néstor Kirchner) de dejarlo fuera del aire, situación que fue facilitada por el hecho de que la empresa dueña de la emisora les era funcional. Las bases de esta denuncia de censura refieren a que en diciembre de 2008, mes en el que es común que las grillas de las radios y canales estén abiertas a los pases de programas, desde Puntos de Vista se intentó dejar en claro las patas de lo que sería su trabajo periodístico profesional en 2009 para evitar futuros choques con los nuevos jerarcas de Del Plata. Desde la emisora se respondió que no sólo entendían sino que además apoyaban esa forma de trabajar y que para ellos era importante contar en el 2009 con el programa al que consideraban una de las insignias de la radio. Dadas las garantías y debido a que la radio ahora también llegaba a la provincia de Córdoba, Castro decidió quedarse en el emisora y no preocuparse por pasar a otra (de hecho, en ese momento se publicaron rumores de un posible traspaso a Radio Mitre del Grupo Clarín). Lo cierto es que a la primera diferencia de criterio, las velas del buque insignia de Del Plata se quedaron sin aire y sin la posibilidad de reinsertarse en otra emisora. Consultada por distintos medios, el vocero de la radio en cuestión confirmó la desvinculación pero evitó hablar sobre los motivos de la misma.

Rotaciones de la censura: sale Castro y entra un regreso “compensatorio”
Así estaban las cosas y mientras muchos periodistas se solidarizaron con Nelson Castro, otros miraron para otro lado. Pero la polémica renació esta semana con la noticia de que la periodista Liliana López Foresi –censurada y condenada al ostracismo a principios de los ‘90 en Canal 13 por sus críticas al menemismo- a partir del próximo lunes (23 de febrero) estará a la cabeza de un nuevo programa de Radio Del Plata y ocupará exactamente el mismo espacio en la grilla (lunes a viernes de 6 a 9 horas) que Puntos de Vista.
López Foresi fue la primer mujer periodista en conducir un programa televisivo de política y opinión en la Argentina, y según describe su hermano, Dante Foresi, en una carta publicada en 2007, los motivos de su desaparición de los medios masivos fueron los siguientes:

El 2 de mayo de 1991 se realizó un almuerzo entre el ex presidente Carlos Menem, la dueña de Clarín Ernestina Herrera de Noble, Eduardo Bauzá y el empleado de Clarín (hoy llamado CEO) Héctor Magnetto. Fue precisamente la señora Ernestina quien le pidió a Menem "que se calle Kelly". Menem respondió: "Que se calle Liliana". Ambos sonrieron y luego de los postres, Magnetto y Bauzá arreglaron la "letra chica" y el mecanismo de la censura. Guillermo Patricio Kelly había anunciado esa misma mañana en su programa radial que "esta noche contaré en mi programa de Canal 7 de dónde provienen los hijos de las 'señoras nobles'". Se refería a los hijos de Ernestina, de quienes aún se sospecha que son hijos de desaparecidos, causa por la cual la señora ya estuvo presa. Liliana se enteró de que ya no podría opinar ni realizar entrevistas a través de un productor del programa y las razones de semejante injusticia por boca de su invitado de ese mismo 2 de mayo de 1991, el ex diputado radical César Jaroslavsky, quien le dijo textualmente: "Yo sabía que el almuerzo de hoy te iba a costar la cabeza". Fue así como en "Revista 13, Periodismo con opinión" Liliana convirtió las palabras verbalizadas en gestos elocuentes, que fueron comentados por la gente durante todo aquel 1991. Poco después, los gestos también molestaron al poder. El gerente de noticias del canal en ese entonces y "emblema" de la libre expresión Luis Clur censuró la lectura de frases de Juan Gelman (una idea de Liliana para ir al corte) argumentando que eso también era "bajar línea" o emitir opinión. Liliana fue desplazada de la conducción. No solamente las mujeres periodistas se "suicidaron" no reaccionando ante la injusticia de tal censura de un programa periodístico conducido por alguien del mismo género, sino que la prensa en su casi totalidad dio muestras de una falta de compromiso con la libertad de expresión que aún se observa con claridad. Lo increíble es que hayan pasado 16 años y los responsables de los grandes medios aún se resistan a contratarla*.

En su programa televisivo un enojado Castro no sólo cargó contra el gobierno y los nuevos dueños de Radio del Plata, de quienes anunció/denunció comprarían más medios sino que también criticó fuertemente el monopolio de medios por parte de empresas totalmente ajenas a la actividad y que vinculados al kirchnerismo se nutren de la publicidad oficial que todos pagamos en una clara pero implícita alusión al pool de medios –integrados por las revistas Veintitrés, Siete Días y Newsweek Argentina, el diario BAE y el matutino de distribución gratuita El Argentino- que pertenece al empresario Sergio Spolsky, quien también es socio minoritario y gerente comercial de Radio Del Plata.
El periodista expuso entre otras cosas que si bien no le faltaría trabajo era un ejemplo nuevo y notorio de la censura kirchnerista que “les toca a muchos colegas que la pelean solos”, agradeció el apoyo y en un tono casi bélico cerró su programa con la siguiente frase dedicada al matrimonio Kirchner: “Crees que me matas pero no te das cuenta de que te suicidas”.
En tanto en una entrevista* concedida al diario Crítica de la Argentina de Jorge Lanata, López Foresi calificó al episodio de Nelson Castro como “coyuntural” y dijo que su ingreso a la emisora era un acto reparatorio para el periodismo en general, vale recordar que la periodista además de ser censurada en los ’90, en 2007 conducía un ciclo por Radio Cooperativa (AM 740), que por razones que nunca fueron bien aclaradas terminó en pocos meses. A su vez, López Foresi declaró: “Creo que Nelson se va a sentir muy contento de que sea yo. Hace 18 años que no hablo con él. Trabajamos juntos dos meses en Radio El Mundo, él era mi columnista, antes lo había sido de Mariano Grondona y a mí me plantearon claramente que ideológicamente íbamos por costados distintos, y Nelson quedó conduciendo mi programa, y a mí me pareció bien, tenía que trabajar. (…) Así que Nelson debe de estar contentísimo de que sea precisamente yo, así como yo estoy contenta de que él siga teniendo su programa en Radio Nacional –una radio pública– desde hace años, y siga teniendo aire en un canal privado”. Más adelante en esa misma entrevista al ser consultada sobre su vinculación con los “empresarios K” dueños de Del Plata, la periodista defendió el rigor y profesionalidad de su nuevo programa y respondió: “Si la radio me llamó es porque tengo 35 años de profesión y no tengo que dar explicaciones. Yo no soy socia de la radio, soy una contratada”.

Sobre las libertades y el juego mediático
No es muy difícil darse cuenta que Liliana López Foresi y el Grupo Clarín se tienen entre ceja y ceja y tampoco es un secreto los fuertes roces que hay entre Nelson Castro y el kirchnerismo. Lo que podría explicar las ¿irónicas?/¿insensibles? palabras de López Foresi hacia su colega de Puntos de Vista –y a continuación expongo sólo mis conjeturas- es que éste último no sólo no reconoció a la periodista como damnificada por la censura como lo hizo con otros colegas (aunque también hay que decir que los nombraron fueron los “censurados” por el kirchnerismo), sino que además tampoco habló de la censura en épocas del menemismo y mucho menos mencionó al conocido monopolio comunicacional que genera el multimedio del solcito del que también se conocen polémicas sobre sus coberturas y línea editorial y desde cuyas instalaciones televisivas hizo sus descargos contra Del Plata.
Las opiniones son múltiples y en el caso de estos dos periodistas podría decirse que en este momento son antagónicas. Estoy completamente en contra de la censura, en ambos casos cada uno aporta su verdad y no es mi intención juzgar lo que está bien o mal ni posicionarme a favor o en contra de lo dicho por Castro o López Foresi. Un periodista una vez me dijo que a él no le gusta juzgar a los periodistas sino a los medios y apostando a eso mi intención en este último apartado es abordar un tema un poco más teórico a colación de este caso reciente (pido desde ya perdón al lector por la tortuosa extensión de mi nota).
Como herencia de la llamada libertad de imprenta en el juego de los medios masivo de comunicación actual inciden dos actores principales: las empresas mediáticas y el Estado como regulador económico, político y social. Las relaciones entre estos dos actores son muy complejas y muchas veces se tornan muy poco claras ya que en ella influyen explícita o implícitamente los poderes económicos y políticos de un país. Por ejemplo, en la República Argentina la Ley de Radiodifusión vigente (Ley 22.285) expone en uno de sus apartados que sólo pueden tener acceso a las licencias de radiodifusión (para radio y televisión de aire) el Estado y las empresas con fines de lucro. Aunque la misma ha sido emparchada por decretos reiteradas veces en su historia y la Corte Suprema de Justicia ya ha sentado jurisprudencia sobre la inconstitucionalidad de ese apartado, el mismo continúa allí y por el momento mucho es el ruido y pocas las nueces para concretar una nueva ley sobre este aspecto. Asimismo, en el caso de los medios gráficos masivos si una empresa controla la producción de los insumos materiales que se necesitan para emitir publicaciones y si dicho monopolio no es regulado desde el Estado e incluso este último participa de él, el fantasma de un potencial control sobre los contenidos emitidos por esos medios estará siempre al acecho.
A su vez, la tarea del periodistas ha sido desvalorizada y pauperizada y como simples asalariados no tienen más derecho de publicar su artículo que el que poseen los lectores para publicar sus cartas y así la empresa dueña del medio basada en una legítima toma de posición a través de su línea editorial puede decidir no publicar o emitir cualquier contenido. ¿Es eso censura? ¿Se trata de Libertad de Prensa o de Libertad de Empresa? ¿A dónde queda la Libertad de Expresión en el juego del mercado mediático?
Son muchas preguntas, y por ahora hay pocas respuestas. Los que sí está claro es que para ser dueño de un medio masivo de comunicación hay que tener mucho dinero, que no todos los empresarios son concientes de la responsabilidad social que conlleva dirigir un medio y que generar una legislación adecuada sin lesionar libertades constitucionales es una tarea muy difícil.
Hace unas cuantas décadas se hablaba de la necesidad de que los departamentos de negocios (publicidad) y la redacción de un medio debían estar en torres cercanas pero separadas. La idea era que toda decisión (tanto periodística como empresarial) se “aireara” durante el trayecto que separaba ambos edificios, de forma tal que se evitara el impulso y las medidas fuera meditadas con responsabilidad. En la mayoría de los medios actuales la información constituyen un excelente centro de ganancias y la metáfora de las dos torres es poco menos que utópica. No sólo se utiliza un solo edificio y pocos empleados para reducir costos, sino que además, al igual que les ocurrió a Castro y López Foresi en sus respectivos momentos, las áreas periodística y de negocios no tienen aire, y están casi amalgamadas. A ese peligroso panorama se suma una nueva tendencia por la que gran número de medios se concentran en pocas manos empresariales (que tienen o no trayectoria en el sector).
Todo lo anterior genera una tensión constante entre las empresas mediáticas y el Estado y su poder político de turno cuyas alianzas y guerras pueden herir de muerte a la Libertad de Expresión, que como dijo Nelson Castro en su programa de TN “no es sólo un bien corporativo de los periodistas” sino un derecho que nos pertenece a todos, al igual que al acceso a la información pública. Como consecuencia la diversidad de opiniones y puntos de vista expresados por los medios decae y entra en una meseta. Con el peligro de que el discurso mediático se vuelva único tanto el público como los trabajadores de prensa -que en muchos casos deben recurrir a la autocensura para conservar sus puestos de trabajo- salen perjudicados. La respuesta a este problema quizás venga de la mano de los habitantes de cada país: son los ciudadanos quienes eligen a sus gobernantes y son esos mismos ciudadanos como lectores/oyentes/espectadores los que eligen dar crédito a un medio y hacerlo rentable. Algunos dirán, y con razón, que es un proceso muy lento o simplemente quijotesco, pero quiero creer que en algún momento –quizás ayudado por las nuevas tecnologías- llegará el día en que los empresarios mediáticos y los periodistas (que aunque asalariados no somos precisamente “hijos de heidi”) reconozcamos el enorme poder del receptor y respetemos al público con profesionalidad y contenidos de calidad. Quizá cuando la última palabra la tenga el público podremos garantizar la Libertad de Expresión y el derecho a estar informados.

*En la sección “Enlaces para compartir y debatir” de este blog están los links a videos y artículos con información más detallada sobre las noticias abordadas que utilicé como fuente para este post.

2 comentarios:

  1. Estupenda la nota y muy oprtuna. está bien reflejado el entramado poder y medios en la Argentina de hoy, sutiles, complejos hasta el punto que ya no se sabe si realmente hay prensa libre o no, libertad de expresion o meros sustitutos. En fin, solo sugeriría algo más de síntesis en la exposición, conseguir reducirla a una esquema...tal vez aprender a escribie entre lçineas, zizagueantemente, si se puede decir, pero ánimo, hace faltan estas notas en la tediosa voz de los medios argentinos de hoy.
    Xaber

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  2. Gracias Xaber... Si tengo que aprender a ser más concreta y a decir más entre líneas. Es que tomo este medio como expresión catártica y a la vez trato de tener todo muy fundamentado. Es que como no soy nadie "importante" ni con mucha trayectoria (ni en los académico ni en lo periodístico) busco un respaldo en la explicación y por ende en la extensión, es que nunca se sabe quien puede apuntar (¿y disparar?) del otro lado. Este blog, por suerte, es abierto a todos y trato de que la situación sea entendida en todo su esplendor por el catedrático y por "doña María"; aunque quizás la pobre maría esté durmiendo y el catedrático bostezando... Gracias por tu crítica alentadora.

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