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sábado, 7 de marzo de 2009

ESPEJISMOS. Los roles de espejo, creador y actor político en los medios periodísticos de comunicación masiva


¿‘Quieren queso les dan hueso’?
Desde los comienzos del periodismo los hechos criminales y de violencia tienen un espacio permanente en la agenda mediática por lo que leer, escuchar o ver noticias policiales no debería llamarnos la atención ni mucho menos ser motivo de alarma. Sin embargo, en las últimas semanas las fuertes declaraciones de Susana Giménez tras el asesinato de uno de sus asistentes y la proliferación de grupos uruguayos que en Facebook se proclaman en contra de lo que consideran una falta de ética de su crónica roja actual (sobre todo la televisiva)*, me ha hecho pensar al respecto.
En los grupos de la famosa red social se critica la falta de respeto, decoro y ética con la que esos hechos son mostrados (casi de forma “hollywoodense”) y nos son pocas las voces que acusan a los medios de instalar la llamada “sensación de inseguridad” en la sociedad.
Los uruguayos, con quienes otrora diputábamos desde la nacionalidad de Gardel hasta la creación del dulce de leche, no dudan en sus comentarios en regalarnos a los argentinos el honor de ser inventores de una crónica roja perversa de la cuál sus medios periodísticos se hacen eco en un intento por vender más. Al parecer un virus conocido como el “modelo periodístico de Crónica TV” sería el culpable de este mal que aqueja al periodismo en Uruguay.
De este lado del charco, los dolidos y poco meditados dichos de la blonda diva televisiva desataron un debate sobre la pena de muerte que obvió aclarar que de instalarse la República Argentina violaría compromisos internacionales contraídos respecto a los Derechos Humanos (como el Pacto de San José de Costa Rica). Al parecer el “no me vengan con eso de los Derechos Humanos” de una Su que habla “por el pueblo”, es también el fuerte grito de nuestros medios.
Tan cierto como los repudiables episodios de crimen y violencia es que el morbo vende. El cómo son tratados por los medios periodísticos (y por las figuras mediáticas más relevantes) es un tema que creo debe ocuparnos seriamente y ser rigurosamente estudiados por psicólogos, comunicadores y sociólogos.
¿El público pide morbo y los medios responden en consecuencia o los medios son capaces de instalar el morbo como una necesidad? La pregunta se muerde la cola y no se si estoy en condiciones de responderla pero se vuelve disparadora de algunas cuestiones un poco más teóricas que atañen a todas las coberturas periodísticas ya sean políticas, económicas, sociales o culturales.

El ‘ni fú ni fá’ y el reflejo de un cristal
En suma, como siempre, el abanico se me abre a más preguntas. Es que entre el simple rol de espejo y el papel de hacedor (o instalador) de las noticias hay una ‘delgada línea roja’. ¿Los medios reflejan o crean la realidad? ¿Cuál es el papel de los medios periodísticos en los debates sociales? ¿Cuál debería ser?
En el juego periodístico esa línea se cruza una y otra vez, y en las coberturas a veces la realidad obliga; otras se exotiza el tema o se toma partido por una simple y legítima perspectiva empresarial de venta –que puede instalarse hasta como política editorial-, y casi siempre hay algo de las dos cosas.
La labor del periodista entra en juego en ese ‘ni fú ni fá’ y se vuelve responsable de ser defensor del derecho a la información lo más cercana a la realidad (constatable por hechos, declaraciones, documentos e imágenes) que tiene la gente, a la vez que debe ser fiel a la línea editora de la empresa para la que trabaja y cuyo objetivo es casi siempre, y de alguna u otra forma, diferenciarse de los demás medios y ganar público. El reflejo depende del cristal y su destello puede obnubilar.
Es una difícil tarea ya que nadie le dice al periodista qué es lo importante para la gente, ni sobre lo que quiere informarse; simplemente en un principio elige un hecho de entre todos los que ocurren basándose en su intuición –cuestión en la que cada vez influye más el inmediato feedback que facilita la Internet-, lo escribe y se lo sirve al público en bandeja (a veces totalmente deglutido). Si el tema tiene pique masivo (lo que se refleja en las ventas, rating o en las visitas que tiene una página) éste se pone en la mira de la política empresarial del medio.
En la dinámica de hacer foco en un suceso, muchísimos temas son descartados, por lo que los medios masivos y sus representantes tienen una gran responsabilidad al ser creadores e instaladores de una agenda que se basa en la realidad. Según el académico uruguayo Alvaro Gascué es necesario ver a los medios periodísticos “como actores políticos que toman partido en los debates que se dan en la sociedad”. Así, en la tarea periodística se muestra, interpreta y opina, y si bien ello puede traer aparejado hechos políticos y sociales concretos (por ejemplo que se sancione una ley o que haya una manifestación), los periodistas no deberían perseguir ese objetivo.
Los gobiernos y los partidos políticos frecuentemente acusan al periodismo, lo tildan de dependiente y de perseguir intencionalidad política al desnudar sus flaquezas, y pueden tener razón; los medios atribuyen al poder político de intentar coartar su libertad y de totalitarismo, y también puede tener razón. Pero, la treta mediática de las lesiones a la libertad de prensa y la apocalíptica teoría de la aguja hipodérmica son tan vetustas y peligrosas como el concepto de objetividad periodística. Los ciudadanos no somos robots programables mediante palabras de alcance masivo y en democracia los medios hacen eco de una pluralidad importante de voces.
De hecho, considero que bastaría con que se regulara y evitara la creación de monopolios para lograr escapar a un discurso mediático único que, al igual que las conductas totalitarias de un gobierno, lesionan a la democracia. A su vez, también creo que si en una sociedad la gente debe recurrir a los medios para que el Estado los escuche o actué, significa que sus engranajes no están funcionando adecuadamente o al menos les falta aceite. Es un juego en el que todos somos responsables y tenemos voz y voto, pero en el que -al funcionar representativamente- los cambios son lentos ya que la cúpula política de turno (gobierno y oposición) y los dueños, gerentes, directores y editores de los medios masivos (que juegan un rol mixto periodístico y empresarial) tienen una decisiva responsabilidad.


*Para profundizar sobre ambas cuestiones el material está en los enlaces y videoenlaces de este blog.

1 comentario:

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