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domingo, 18 de enero de 2009

PASANTÍAS Y PERIODISMO. Cuando la regla es no ser ni un "junior"


Regla nº 1: El pasante está de paso
En el comienzo no había pasantías, tampoco universidades que enseñaran periodismo, el o la joven aspirante sólo se acercaba a un periodista de un medio y, entre un café o una bebida espirituosa, la charla llevaba por sí sola a la enseñanaza práctica en la redacción. El sueldo seguramente eran unas chirolas al principio, pero el alumno aprendía del maestro que siempre estaba dispuesto a enseñar. No hacía falta más que ganas y dependiendo de su habilidad y capacidad el joven se convertía en un/a periodista.
Hoy ya no es así: se puede estar de pasante eternamente y sin aprender nada de los superiores. En muchísimos casos, la pasantía ha visto desvirtuada su función original convirtiendo a los pasantes en personal "use y tire" ("que vienen muchos más detrás", agregaría yo) de las empresas mediáticas.
Tenés que estar en una universidad privada para acceder a una pasantía "buena" (o sea paga porque las hay gratis) y si ya te recibiste fuiste. Si hasta ahí no conseguiste la titánica proeza del contrato estable, en donde fuera tu última pasantía se despiden de vos tirándote la harina y los huevos característicos de esos festejos.
"Ya sos licenciad@, estás para más que una pasantía" o "La vida es una de cal y otra de arena", son frases tristemente acertadas que escuchás o te decís en esos momentos, mientras se te da por completar una solicitud de empleo para un "rapid food" y decidís que vas a colgár el título en el baño (tus estudios y experiencia te facultan a hacer las tres cosas bien al mismo tiempo).
Ojo, que aunque estás "casi out" del mercado laboral periodístico y/o mediático (ya no se puede justificar una pasantía ante la ley, al menos en la República Argentina) no hay que desesperar: todo puede "volver a ser" de la mano de un posgrado o maestría que te acredite nuevamente como estudiante y por ende te devuelva al ruedo... de la ansiada pasantía, claro! En este caso si no tenés un papi o una mami con plata (¡que los hay los hay!), como el "sueldo" de pasante no te alcanza ni por asomo para pagar tus nuevos estudios, opciones de la talla de robar un Banco o vender un riñón ya no te parecen tan descabelladas para seguir con tu "vocación" (a esta altura convertida ya una especie de misión).
Con o sin título, una vez como pasante las cosas se complican, si se puede, aún más. Llegás a la redacción a empezar de cero o con un curriculo plagado de otras pasantías y/o trabajos freelance, pero en vez de valorar tu capacidad y experiencia sos una amenaza para los ya establecidos (a los que seguramente les costó tanto). Nadie te explica nada ("a la guerra con un tenedor") y si te mandan a cubrir una nota tenés los ojos de los "periodistas de verdad" clavados en la espalda porque vos -sí vos que no tenés otra para progresar que hacer mil pasantías- hacés el trabajo por menos de la mitad de un sueldo y por ende devaluas el salario. ¡Ya te gustaría que te contrataran de una!, de hecho hasta lo merecés, pero "las cosas funcionan así" y al parecer hay que pasar por ese y otros naturalizados calvarios para llegar a ese "cielo prometido". "Derecho de piso", le dicen.

Regla nº 2: No hablés de plata, esto es Periodismo
Por otro lado -y me pongo más seria-, tampoco los medios se ponen de acuerdo en dos cosas al incluir gente nueva: la primera es si el periodismo es oficio o profesión. Si fuera profesión y la tarea estuviera colegiada tras una breve práctica y con el título tendrías derecho a trabajar sin más y cobrando al menos el básico; y si fuera oficio los más viejos te tienen que enseñar al entrar asumiendo esos costos y no hay necesidad de pasar por ninguna universidad.
La segunda cuestión va en relación con lo anterior y es en tanto a que los medios son empresas del mercado en ciertas circunstancias que ellos deciden (se acuerdan sobre todo a la hora de cobrar por la publicidad). Así se escudan en que tienen una responsabilidad social al informar y sobre ese criterio altruista olvidan su rol de empresa: entonces el pasante es un gasto. He escuchado a periodistas de grandes medios decir que un pasante tarda un año en escribir de acuerdo a la línea editorial y eso les cuesta mucha plata. Se olvidan de que son una empresa y que en toda empresa para mantener los estándares de calidad -en este caso la calidad de la información y la posibilidad de generar noticias- hay que invertir tiempo y dinero en capacitación de los nuevos.
Es que las pasantías deberían ser simplemente pasantías y los periodistas estables deberían exigir criterios de selección de personal claros, para evitar el desagradable acomodo y para lograr condiciones laborales que dignifiquen este oficio/profesión desde el comienzo. Pero una característica del periodista es el egoísmo y ese "cielo prometido" es para pocos (puede ser más fácil ganarse la Lotería) y por eso se defiende recelosamente con uñas, dientes y hasta patadas.
Así, para el joven aspirante, hasta la mejor de las intenciones ("Hacete una notita y veo si te la puedo publicar...) se convierte en un arma de doble filo ("mmm, no sé si va a haber plata"). Si te formaste universitariamente se te clava en el corazón y te inunda una mezcla de impotencia, bronca y frustración que no tiene respuesta o para la que habría que revisar y reformular el por qué y para qué de la formación académica en periodismo. Es que el gusto por hacer algo no quita la necesidad de poder vivir de ello: el periodismo profesional no es un hobbie, es un trabajo a tiempo completo.

Esta nota es una versión ampliada y, creo yo, mejorada de una que publiqué hace unos meses en el grupo "Periodistas de Argentina" de la red social Facebook .

3 comentarios:

  1. Muy buen artículo; agrego lo siguiente: no sólo no es un hobbie el periodismo tampoco una nota es una obra de arte sino una mercancía que debe cumplir con un horizonte de expectativas.
    Saludos

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  2. Ironía o menos, la cosa es tan cierta como el analfabestismo, del periodismo actual, su cainisnmo,su ignorancia y cinismo, y al fin su fundamental carácter de maealipas de todas las parroquias de sus representantes---pero entonces, ¿ cuál es la oscura pasión que le mueve a uno a intentarlo, a transcribir ese complot que es la sociedad?

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  3. Xaber... No sé lo que nos mueve a intentarlo realmente, capaz , me dirán algunos, que soy propensa a la revolución o a ser mártir (algo así como el che guevara del periodismo, jaja), pero no creo: me mueven intereses más mezquinos (ya expuse al egoismo la caracteristica esencial del periodismo). La cuestión es que todo ese trabajo (incluso el servir a una parroquia) terminará en la basura, alimentando un fuego o como baño de una mascota... Pero es lo que me gusta que se le va a hacer... capaz haya que probar con el arte...

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