Un comienzo partidario
A partir de que la Libertad de Expresión se erigió como garantía de supervivencia de y desde los partidos políticos modernos, los medios periodísticos nacieron con una tradición de prensa de partidos y fueron forjadores y actores relevantes en la instalación de las democracias occidentales modernas en Europa y de las nuevas naciones del continente americano –con Francia y Estados Unidos a la vanguardia-. (Luego también se instaló una libertad subsidiara a la de Expresión: la de Prensa, pero esa es una historia para otra discusión),
La información siempre constituyó una mercancía o algo que daba una ventaja a quien la poseía, hasta ese momento existían los libelos y diferentes servicios de información sobre el comercio y el orden político que algunos escriba-espías -¿los primero periodistas?-, realizaban para unos pocos privilegiados –la familia Médicis, por ejemplo-. Pero para entender el funcionamiento de los medios actuales no es necesario (para esta nota, claro) remontarse tanto en el tiempo y hay que tomar como puntapié la experiencia de los medios gráficos.
Al mismo tiempo creador y fruto de la Democracia el periodismo no era un fin en sí mismo sino un medio. Un vocero que hacía eco de ideas y propuestas; un espacio de contienda más para las disputas partidarias que no lograban agotarse en las sesiones de ambas Cámaras. Los dueños de medios y periodistas eran políticos o militantes; sus contenidos, propaganda. Un producto especializado para actores políticos, que no por casualidad eran los más letrados, al menos en esta parte del Globo.
Del berretín al oficio de escritor
Pero como ya dije la información siempre fue valorada y eso junto con la creciente alfabetización y la ayuda de la publicidad hicieron que se convirtiera en un producto rentable. En la Buenos Aires del Centenario el uruguayo de nacimiento Natalio Félix Botana se percató de eso y en 1913 sacó a la venta la primera edición del diario Crítica (a no confundirlo con la última creación de Jorge Lanata).
Crítica fue un periódico de avanzada, quizás el primer intento de Periodismo Profesional en el Río de La Plata, y quiso posicionarse por fuera de La Nación, La Razón y La Prensa, inseparables por esos años de sus políticos directores. Aunque la opinión política fue uno de los fuertes de este periódico (apoyó o estuvo en contra de los diferentes gobiernos según los intereses de sus sucesivos dueño y directores) también dio espacio en sus páginas a secciones sobre policiales, literatura, tango, fútbol y hasta a las historietas.
La práctica del periodismo fue desde principios del siglo XX berretín de subsistencia para el escritor novato o no consagrado. La lista de los que trabajaron para medios periodísticos es harto extensa y seguramente en la primera mitad del siglo XX un escritor admitía ser periodista con las mejillas coloradas: por necesidad era un artista puesto a hacer una artesanía.
Había que comer y el periodismo al no perseguir o disputar un lugar dentro del Estado se terminó de instalar como oficio. Pero no todos los escritores renegaron de su paso por él: Gabriel García Márquez en agradecimiento lo nombró como “el oficio más lindo del mundo”, y su unión con la literatura creó un nuevo género nacido en el continente americano que tuvo brillantes exponentes al norte -como Tom Wolfe y Truman Capote- y al sur -como Roberto Artl y Rodolfo Walsh-.
Las historias de periodistas se hicieron famosas, el oficio se tiñó de glamour y empezó a ser codiciado. Y así como el aprendiz de sastre aprende a hacer un traje, en las redacciones el novato aprendía a buscar la noticia, escribirla y publicarla. Es que el periodismo era un oficio como el del sastre, pero con el status del sastre que viste al rey en persona.
Del oficio a la profesionalización
Aunque cada vez hay más carreras terciarias y universitarias relacionadas a la práctica periodística no es necesario estudiar formalmente para ejercerla. En un comienzo los profesionales que trabajaban en periodismo (abogados, economistas, licenciados en Letras, Historia o Filosofía, etc), eran eso: profesionales que trabajaban como periodistas. El periodismo, lejos de ser ciencia y siendo artesanía derivada de la literatura, no constituía una profesión por sí mismo.
El concepto de Independencia Periodística aliado al de Libertad de Prensa y en conjunto con el Rigor Periodístico y el Compromiso con el Público son claves en la profesionalización de una tarea que fue sumando exigencias. El Periodismo Profesional le escapa a la tradición de la “prensa de partidos” y asume otros compromisos, también otros riesgos.
En la actualidad se presenta un escenario lleno de desafíos para los trabajadores de prensa, la independencia del poder político se le suma una igual de difícil: la necesidad de ser independientes de los poderes económicos. Una realidad en donde los multimedios multinacionales tienen mucho peso y muchas veces también dueños no periodistas para los que constituyen un kiosco más.
El periodista debe administrar constantes y delicadas tensiones para hacer su trabajo; y entonces no resulta raro que al hacerles la pregunta: “Periodismo ¿oficio o profesión?” algunos respondan que es una práctica que "conlleva las responsabilidades de un profesional con el sueldo de un obrero".
Agradezco personalmente a Tomás Linn y a Marcelo Jelen por sus buenos libros sobre Periodismo.

No inventé la pólvora con esta nota pero el público siempre se renueva y le agregué mi propio órden.
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